Para alguien que no conoce la música electrónica profunda, el Dubstep y el Drum & Bass pueden sonar parecidos. Ambos tienen graves enormes, energía extrema y una audiencia muy fiel. Pero son animales completamente distintos.
Dubstep: el wobbly bass que conquistó el mundo
Nació en South London alrededor de 1999 y llegó al mainstream global con Skrillex en 2011. El Dubstep se caracteriza por su tempo de 138-142 BPM, el "wobbly bassline" (ese sonido que sube y baja), y el drop brutal que hace que la gente explote. En Argentina tiene una comunidad sólida, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Drum & Bass: velocidad y precisión
El DnB es más rápido: 160-180 BPM con breakbeats sincopados y basslines profundos. Nació en el Reino Unido a principios de los 90 y nunca dejó de existir. En Argentina tiene un nicho muy fiel aunque más pequeño que el Dubstep. Artistas como Pendulum y Chase & Status son los referentes que más arrastran audiencia local.
La escena en el GBA: San Martín y alrededores
El conurbano bonaerense tiene una escena bass music propia y en crecimiento. Los eventos se hacen en galpones de Tres de Febrero, en pubs de San Martín y en espacios culturales de Villa del Parque y Devoto que empujan el DnB y el Dubstep. Coco Palmer es parte activa de esa movida, tocando en sets de 2 a 4 horas que mezclan ambos géneros sin distinción.
Cómo Coco Palmer los fusiona
"El DnB te da velocidad y tensión, el Dubstep te da el impacto. En un set podés ir del DnB a 174 BPM y bajar al Dubstep en 140 para que la gente no se canse pero tampoco baje la adrenalina. Es un viaje", dice Coco. Esa fusión es la base de su sonido como DJ y como productor.